FOSAS, MONTES Y CUNETAS: Memoria de la Represión franquista
“Sembrar el terror eliminando sin escrúpulos a todos los que no piensen como nosotros” (Mola, 19 de Julio de 1.936)
“Si hay que matar a media España, se mata” (Franco) “Los fusilamientos sin garantía legal alguna, fue un intenso proceso de represión para “limpiar” la sociedad, esto es la depuración y el holocausto” Transcurridos setenta años del comienzo de nuestra Guerra Civil, el pueblo español desconoce muchos aspectos de su historia reciente. La victoria fascista, los cuarenta años de represión dejaron en el olvido a una gran parte del pueblo español, a los olvidados de la guerra también se les olvidó cuando llegó la paz.Durante la Guerra Civil española (1936-1939) y después bajo el régimen franquista (1939-1975), fueron numerosas las víctimas de graves abusos que, en el momento de ser perpetrados, el derecho internacional prohibía de modo absoluto. Así, estaban reconocidos como crímenes contra el derecho internacional la tortura, las ejecuciones extrajudiciales; los ataques contra la población civil y otros abusos considerados crímenes de guerra; la persecución política, religiosa o racial y otros actos definidos por su naturaleza y gravedad como crímenes contra la humanidad. Concluido el régimen franquista, tales crímenes no fueron objeto de esclarecimiento imparcial ni las víctimas han podido tener acceso a los derechos que les corresponden como víctimas de graves violaciones y abusos de los derechos humanos.
“¿Por qué Señor has tolerado esto?”, se preguntó el Papa Benedicto XVI tras visitar los campos de concentración nazis de Auschwitz-Birkenau, el gran complejo de exterminio alemán, en donde se gaseó a cientos de miles de hombres y mujeres.
En la guerra civil española la violencia y la barbarie fueron tremendas, no sólo por la quema de conventos e iglesias que si que fueron una barbaridad, al igual que la ejecución o fusilamiento de 6.800 religiosos y monjas, es en lo que más se ha insistido desde siempre y desde una parte interesada de la derecha. Per no sólo hubo esos ejecutados y se cometieron esas atrocidades, que todos conocemos muy bien. Además de esos excesos hubo casi 200.000 fusilados entre uno y otro bando, unos 50.000 fusilados por el bando republicano y 150.000 del bando vencedor, de los nacionales. Tos fueron una absoluta barbaridad, nadie lo duda, y así se ha conocido durante toda la dictadura, pero no todos se han dado a conocer del mismo modo ni tampoco ha interesado que la mayoría de ellos se conocieran. Una dura y cruenta represión franquista en época de guerra, que siempre se ha intentado minusvalora o ignorar, y una durísima represión y depuración tras haber ganado la victoria. Era el premio que tenían reservado a los perdedores. Fueron las víctimas y los ejecutados en la Paz, pero ¿qué paz? . Un ejemplo muy claro y significativo:
El Padre Leoncio Pérez, del pueblo riojano de Muro de Aguas, sacerdote claretiano y uno de los 52 asesinados por los “rojos” en el convento de Barbastro (Huesca). Una barbaridad, pero el Padre Leoncio además de siempre haber sido un héroe muerto por España y por la patria, es un mártir y un beato santificado por la iglesia. Su familia desde siempre le pudo llorar, le pudo a ir a visitar sus restos donde han estado enterrados, en lugar privilegiado. Un sacerdote que no se le asesinó por la religión que practicaba, sino porque a la Iglesia se le consideraba una enemiga de la libertad, sustentadora de caciques y poderosos, cargada de prebendas y privilegios que el resto del pueblo no tenía. Mucho se ha escrito sobre este héroe y mártir, recordado y homenajeado una y mil veces como a todos los e fueron ejecutados con él. Sus nombres han sido homenajeados, recodados, grabados en lápidas, calles y monumentos.
Sin embargo, D. Julián Cabello Jiménez, natural igualmente de del pueblo riojano de Muro de Aguas, del que en esos momentos era su alcalde democrático, el mismo pueblo que el padre claretiano, fue también asesinado el 14 de septiembre de 1.936 en las cunetas de la Viña de Panadero, término de Ausejo, junto a su hermano y otros dos vecinos del mismo pueblo. ¿Quién se ha acordado de ellos durante mas de sesenta años?, ¿quién les ha homenajeado? Rindo el
homenaje que se merecen como deuda impagable a los que defendieron a la II Republica española del levantamiento traidor y asesino de los rebeldes militares franquistas.
viernes, 1 de junio de 2007
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